¿Te ha tocado ser cigarra u hormiga?

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Sumidos en esta travesía del desierto, la sociedad se ha escindido en dos identidades que me traen a la memoria los personajes de una fábula atribuida a Esopo.

Hormigas desbordadas teletrabajando más horas que un reloj por el mismo sueldo o, peor aún, completamente gratis y cigarras con la agenda aniquilada que sólo pueden disfrutar del sol y cantar parando, eso sí, a llorar su depresión de vez en cuando.

Si este apocalipsis te ha empujado al bando de las hormigas, levanta el pie. Un exceso de velocidad puede tener un desenlace fatal para tu salud y ya no podrás volver a recolectar grano jamás. Cuídate mucho que nada es eterno. Esta situación tampoco lo será.  Te aseguro que nadie muere por reducir el número de videoconferencias a horas intempestivas.

Si por el contrario, sin comerlo ni beberlo, has aparecido, de repente, ocioso sobre una hamaca empieza a poner el foco en lo que tienes y no en lo que te falta. De otro modo, la ansiedad, la insatisfacción constante y el miedo te paralizarán y te impedirán pasar a la acción. ¿Quién dijo que pasar el día holgazaneando en una hamaca era perfecto? Lo sé, lo sé, pero aprovéchate de jugar a la sombra porque tus circunstancias tampoco serán para siempre.

Busquemos el equilibrio y sintámonos afortunados. A fin de cuentas hay personajes peor parados que nosotros, en las colas del hambre, que ni siquiera han tenido papel de reparto en esta pseudofábula.