Piel de serpiente

Es posible que estés con la regla, tomando antibióticos, quien quieres que te quiera te haya pedido espacio o tiempo, hayas pasado a engrosar las listas del paro, necesites perder unos kilos o que no haya manera de que ese resfriado se vaya…

Ante situaciones como estas, solemos tender a pensar que no podemos y nos entran ganas de abandonar. Es algo temporal. La estrategia para salir del túnel es pensar que no es el fin, sino el principio de algo nuevo. Hay que moverse para alejar el desánimo.

Acepto que hay que convivir con sentimientos inevitables como la tristeza, pero no podemos permitir que se agraven o se instalen en el tiempo, de lo contrario, pueden convertirse en una patología. Como dijo Charles Darwin: “La tristeza (…) es una buena forma de adaptación que ayuda a que una criatura se cuide a sí misma contra cualquier peligro grande o repentino”.

Hoy te regalo dos acciones que a mi me funcionan:

1. No te sientas culpable ni permitas que tu estado actual o un hecho puntual hagan mella en tu autoestima. Esa personita triste y débil es una versión plof de ti a la que tienes que mimar, más incluso, que cuando estás fuerte y te sientes pletórico.

2. Imagina que estás en un proceso de transformación y cambio, haz como los reptiles cuando abandonan su camisa. Concédete un poco de comprensión para la muda. Desenfúndate hasta que se desprenda totalmente, dejando atrás el pasado, las malas experiencias, la desesperanza y el desánimo. Celébralo con alegría.

Puede que estés inmerso en un proceso o que la muda sea forzosa e inminente. Puede que sea una decisión propia por haber tocado fondo o tal vez una imposición, pero no puedes negar que tu piel renovada brillará más que nunca bajo el sol.

Visualiza la imagen de esa nueva versión de ti, aparta la nebulosa de pensamientos negativos y dejarás las huellas, las heridas y el deterioro atrás, prendidos sobre la otra piel.