La Clave: Jamón – Pan – Jamón

Si lo que realmente deseas es impactar a tu audiencia desde la primera palabra pronunciada, en lugar de soltar un montón de frases vacías con las que te estás jugando que desconecten incluso antes de que empieces.

Si lo que realmente quieres es cerrar tu discurso de una manera impactante, que arranque el aplauso incontenible de la audiencia, en lugar de escuchar esas tímidas palmadas esporádicas, debes apuntarte a mi receta infalible:

Con tu presentación has de hacer un sándwich al revés (jamón arriba, pan en el medio y jamón para terminar). No hablo de un jamón cualquiera, sino de un jabugo excelente.

Me refiero al exordio (arranque de tu discurso) y a la peroración (cierre). Ambos deberán ser impactantes. En oratoria profesional no te puedes jugar un arranque en el que digas: “Hola, eeeeh, buenos días a todos… Eeeeeh. Les voy a hablar deeee…”. ¿No ves que te estás jugando su atención? Tampoco puedes terminar diciendo algo como: “Yyyyy, bueno, pueeees, eso es todo yyyy muchas tardes y buenas gracias”.

Tus últimas palabras pronunciadas quedarán flotando en sus corazones. ¿Seguro que quieres que sean esas? Lo primero que digas cuando salgas al escenario será el gancho poderoso que les atrapará para que te sigan. Busca palabras hermosas para romper el silencio. Cierra con una cita, un gesto, sírvete de un elemento inesperado. Sé creativo. Sorpréndeles y serás tú el sorprendido por su ovación.