De la incredulidad a la hartura

Corría 2008 cuando le vimos las orejas al lobo. Algunos seguían en sus trece, aferrados al antiguo paradigma, aludiendo que el mundo entero exageraba. Fue el año del: “Naaaaa…”.

Ya en 2010 la situación pasó a ser alarmante y, conscientes de estar inmersos en una crisis sin precedentes, hasta los más escépticos vieron las persianas de muchas empresas cerrar para siempre, con sólo con mirar alrededor. El escenario lo pintaban autónomos dándose de baja y muchos cambios que, lejos de arreglar, empeoraron la situación. Fue el año del: “¡Está cayendo la del pulpo!”.

En 2012 se cumplieron las peores expectativas en cuanto al índice de desempleo, tuvimos que familiarizarnos con el término prima de riesgo y las cifras cantaron. Estadísticamente muchos padecimos un ERE, tenemos a un amigo que perdió su trabajo o a un familiar que sigue buscando empleo desesperadamente, de lo que sea. Fue el año de: “Reinvéntate o quedas eliminado”.

En este proceso, eso sí, hemos aprendido a aceptar cualquier cosa y a transformarnos. A los ciudadanos se nos ha echado la culpa de todo, hemos volcado nuestra ira contra especuladores, políticos y banqueros sin alma, nos hemos indignado, manifestado, hemos tirado la toalla, la hemos recogido nuevamente tratando de ser positivos, nos hemos auto-motivado, vuelto a desmotivar, nos hemos reinventado irremisiblemente… Pero ante una realidad tan dura y con el desgaste que nos ha producido esta maratón infinita estamos agotados. Ya no soportamos ni siquiera lo que nos cuentan en el informativo y optamos por cambiar de canal.

Hemos pasado del escepticismo a la hartura en muy poco tiempo, para un cambio tan drástico; sin obviar que llevamos demasiados kilómetros de carrera a las espaldas, sin saber –todavía-, dónde queda la línea de meta. No me extraña que hasta el Papa renuncie. A mí solo me queda mantener la esperanza, sonreír -aunque sea por la fuerza-, y hacerme, como decía mi abuela, una cruz con la escoba en la barriga, a ver si se me pasa el empacho de malas noticias.