Cuando se apagan las luces

Amo mi trabajo. Soy adicta a ayudar a crecer a las personas con una herramienta que ellas mismas convierten en acción: la palabra hablada.

En casi veintinueve años como profesional he aprendido que, tarde o temprano, todos acabamos teniendo vocación de servicio para ser más felices. A menudo me he preguntado: ¿Cuál es el secreto de la felicidad? ¿Radica en tener más dinero? No. ¿Consiste en alcanzar objetivos? No. ¿Qué tal poseer una casa de ensueño y viajar? Ni siquiera se acerca.
El verdadero secreto de la felicidad es dar.

Tengo la certeza de que antes de inspirar las emociones de los demás, tienes que estar emocionado. Antes de ser capaz de remover sus entrañas, tienes que haber hurgado en las tuyas. Y para convencerles deberás creer. El primero en conmoverse y vibrar ha de ser siempre uno mismo.

Cuando finaliza cada conferencia es justo cuando todo debería empezar en realidad, pero no es así. Siempre me marcho corriendo a una estación, a un aeropuerto, a otra conferencia… Muchos de los asistentes se quedan sin poder hablar conmigo o sin poder saludarme, mientras los aplausos ahogan sus ganas de compartir impresiones o formular una pregunta vital que les inquieta.
Por esta razón, hoy te confieso que mi sueño es que las cosas empiecen justo en el momento en que terminan y que he encontrado la solución.

Hace ya algún tiempo, uno de los excelentes profesionales de mi equipo en Arqueros de la Palabra, Miguel Ángel Díaz, vino a casa. Delante de un café, me contó un deseo ilusionante que tenía en mente: ASNIE, Asociación Nacional de Inteligencia Emocional. Le animé a seguir adelante con el proyecto y me hizo prometer que daría una conferencia allí, algún día.

Los sueños a veces se cumplen y hoy ASNIE, presidida por Miguel Ángel, es una realidad consolidada.

El 1 de octubre a las 19h., en el Cubo azul de la Universidad Politécnica de Valencia, cumpliré la promesa que le hice. Pero no será una conferencia, ya que quiero ver cumplido también mi sueño.

Estaré allí contigo para quedarme, cerca, para charlar off the record, para que me preguntes y compartas tus inquietudes con el resto de participantes. Sólo estaré allí, contigo…

Iré a la hora convenida, cuando se apagan las luces. Haremos como si hubiese terminado pero todo empezará en realidad. Por fin la audiencia tendrá, con sus palabras, el poder de marcar mi rumbo ese día.