Cómo mejorar tu mensaje sin hablar

Silencios controlados, con estrategia.

¿Qué sería de la música sin silencios, sino ruido? Lo mismo ocurre cuando nos comunicamos. ¿Quieres que tus discursos sean efectivos? Deberás parecer un orador seguro de sí mismo e impostar tu voz al hablar con una buena dicción. Si hablas demasiado rápido, se perderán. Por el contrario, se aburrirán si hablas demasiado lento. Es recomendable variar la velocidad de tu elocución y que sea acorde con el fondo de tu mensaje (lo que dices). El silencio controlado te ayudará no sólo a conseguirlo, sino a que tu presentación sea brillante. Analicemos en primer lugar las ventajas de utilizar silencios controlados y luego abordaremos cuándo y cómo utilizarlos.

¿Para qué?
1. A menudo nos ponemos a hablar y a hablar, sin darnos cuenta de que nuestro interlocutor hace rato que ha desconectado. Los silencios, colocados con estrategia entre tus palabras, realzarán tu discurso o tus presentaciones. Son un poderoso elemento para atraer la atención del que escucha.
2. Un silencio de un segundo y medio será un excelentepunto y seguido de tu mensaje. Las frases largas invitan a desconectar. Salpícalas con hermosos silencios facilitarás la asimilación del contenido. No les confundas.
3. Les darás tiempo para digerir y asimilar. Si quieres que se les quede grabado de manera indeleble. Déjales ese espacio estratégico en tu elocución para que sean capaces de visualizar lo que encierran tus palabras.

¿Cuándo?
1. Justo antes de empezar a hablar. Te permitirá dos cosas: establecer contacto visual con tu audiencia yordenar tus pensamientos. Recuerda que tu primera frase pronunciada ha de ser un poderoso anzuelo que les enganche, no un balbuceo vacío de contenido.
2. Cuando vayas a tratar un tema diferente. Será un excelente punto y aparte.
3. Antes de una palabra clave, despertarás el interés por lo que vas a decir.
4. Después de una palabra impactante, darás brillo a lo que has dicho. Les invitarás a reflexionar.

El silencio nos permite no anticipar la palabra al pensamiento … … Solemos arrepentirnos de aquello que no hicimos … … y … , en cambio, … … de lo que sí dijimos. Podemos lamentarnos de lo que ya hemos dicho … … por no haberlo pensado dos veces antes de abrir la boca. Evita discusiones innecesarias … … no permitas que sea demasiado tarde … …
¿Ves? Todo son ventajas. Atrévete a incorporar silencios controlados la próxima vez que hables en público.