Cómo librarte de tu saboteador

Esa vocecilla que a veces resuena en tu interior es un espejo que refleja tus miedos a asumir la responsabilidad en la vida. No es otra cosa que un saboteador magnífico, un terrorista, un boicoteador de sueños imposibles.
Evoluciona contigo y te salva de muchas situaciones. A cada paso que das, inventa una dificultad para alejarte de tus retos.
Introducir cambios en la vida exige reaccionar y entraña riesgos y eso es algo que sabe bien. Por otra parte, cuando uno se deja llevar, a él le resulta imposible detener el proceso de cambio. La voluntad es la palabra clave.
Este individuo imaginario representa fielmente la parte de nuestro ser menos conocida

para la mente consciente, pero con semblante oscuro. Amante de la manipulación, se cabrea cuando le ignoramos, ya que lleva trabajando en nuestro interior desde siempre actuando en contra de nuestros propios arrebatos, en nombre de nuestro bien.
Mi saboteador es escéptico, tal vez sea esa la razón por la que expresa sus pensamientos con rigor. Está activo y me acompaña las 24h. del día. Es un obstáculo poderoso en mi camino.
Me confiesa que me hace dudar de mis capacidades y mis competencias para evitarme riesgos innecesarios. En ocasiones, cuando me enfrento a él y lo califico de “limitante enemigo”, él responde que lo único que quiere es protegerme y se justifica diciendo que surge en momentos inoportunos y se hace más fuerte cada vez que lo intento suprimir.
Reconoce que está ahí hablándote, sonríele y a la tuya. Que no pueda contigo.