Cómo frenar tus creencias irracionales

Somos: Conducta, emociones y pensamientos. Estos últimos, nuestra voz interior, son lo que nos hacen débiles o poderosos. Piénsalo. Nuestro cerebro siempre está sacando conclusiones.
En ocasiones, el miedo a perder el trabajo o a que nos deje nuestra pareja nos hace ver de forma terrible algo que ni siquiera ha sucedido.
Lo peor es cuando trasciende en nuestra imaginación y cobra fuerza. Puede afectar a la autoestima: Si no tengo noticias de él es porque no le importo. Claro, no valgo. Si es que no me gusto nada. Los años no pasan en balde. Hay que ver, qué mal me veo… Y eso es algo que no debemos permitir.

Ayer, charlando con mi madre en el tren, le pregunté:
-¿Cómo puedo evitar que me afecten las cosas que no me gustan?
-A mi tampoco me gustan las cosas que no me gustan –respondió, sin dudar-. No puedes evitar que te afecten, pero sí puedes reducir el grado en que te afectan. Lo que hago cuando me agobio pensando en lo que me preocupa es preguntarme: ¿Qué pasaría si sucediese lo peor?

Mientras asentía, mi cerebro empezó a sacar conclusiones.
Si perdieses tu trabajo o tu pareja te dejase ¿Sería el fin del mundo? Sería malo, pero no definitivo y fatal.

-Nos gustaría hacer siempre las cosas bien –prosiguió-, pero no es así. Nos encantaría que nos tratasen como a princesas pero, en realidad, no es algo que necesitemos. Queremos que todo nos vaya bien en la vida, pero sabes que no siempre te va a ir bien. Aceptarlo te hará emocionalmente fuerte.

Ya dijo Epícteto que no nos afecta lo que nos sucede, sino lo que nos decimos sobre lo que nos sucede.