APEGO NO, GRACIAS

Las relaciones no han de servir para compensar nuestras carencias, sino que tienen que convertirse en un instrumento de liberación.

Si te necesito para llenar mis vacíos, sólo te daré oscuridad. La luz sólo puede compartirse con los demás cuando nos sentimos plenos, cuando somos felices.

Sólo nos será posible dar aquello que encerramos para regalar a quienes queremos, desde el corazón, cuando no haya apego. La paradoja es que para unirme a ti, he de liberarte.

Todos tenemos nuestro propio equilibrio y gozamos un nivel de autonomía determinado. Todos tenemos un punto de apoyo interior. Lo óptimo es lograr que nuestras relaciones conserven el suyo propio. No siendo dependientes el uno del otro logramos que las personas a las que queremos, lejos de convertirse en una muleta externa de la que valernos, vuelen libres junto a nosotros.

El amor sólo se asienta sobre la libertad.