3, 2, 1… Estrés posvaca-qué??

Puede que, en estos días, te sientas mega-plof. Empieza por asimilar que el estrés es un proceso normal de adaptación. Una serie de reacciones a nivel físico y psicológico que se activan y modifican nuestra conducta para que podamos enfrentarnos, con éxito, a las demandas del entorno.
Tras placenteras jornadas de ocio y relax junto al mar, en la montaña o en el sofá de casa hemos compartido más tiempo del habitual con los nuestros, nos hemos volcado en actividades que nos llenan o sumergido en el “nadismo” absoluto. Ahora nos incorporamos al trabajo -quienes tengamos la suerte de conservarlo-, reencontrándonos con el despertador. Deberás aprender a controlar y canalizar tu energía para afrontar ese cambio de hábitos (horarios, mantener la atención, alimentación, rendimiento…).

Al igual que un deportista se prepara para una maratón y no sale, de buenas a primeras, a correrla sin haber entrenado: mentalízate. Ten en cuenta estos puntos para evitar la ansiedad, el cansancio generalizado, posibles trastornos depresivos de intensidad media o baja o algún proceso de somatización:

1. Es posible que tu rendimiento sea inferior al habitual durante los primeros días. Se condescendiente contigo mismo. No empieces tu actividad de un modo brusco. Date tiempo a coger inercia empezando por lo que te resulte más agradable.

2. Puede que hayas discutido más de lo normal con tu pareja o con tus hijos en vacaciones. Es lógico. Habéis pasado mucho más tiempo juntos y, por tanto, ha habido más ocasiones para que surjan desencuentros. Se comprensivo.

3. Si te quema tu trabajo, mira alrededor y sácale brillo. En los tiempos que corren eres un privilegiado.

4. Aprovecha los horarios de almuerzos y comidas para desconectar de verdad. Convierte esos pequeños breaks en vacaciones en miniatura.

5. Practicar algún deporte te ayudará a relajarte y a mucho más de lo que imaginas.

6. Organiza tu tiempo con atención para evitar sobresaltos. Selecciona.

7. No analices constantemente tus problemas. Agravará tu ansiedad.

8. Duerme las horas que necesites.

9. No te lleves el trabajo a casa. No es un perrillo callejero.

10. Después de tantas licencias, excesos y gin-tonic es normal que no te abrochen los vaqueros. ¿Qué esperabas? La mejor idea para volver a tu estado original y a una alimentación saludable no es una dieta milagro.   La fórmula mágica será la constancia, no las prisas.

Ser positivo y proactivo te ayudará a dar la bienvenida a la bendita rutina. Con paciencia y alegría, mucho mejor.